Fukuryus, los buzos suicida del Sol Naciente

En el ocaso de la II Guerra Mundial y cuando el país del Sol Naciente empezó a tomar conciencia de que su conflicto con EEUU estaba prácticamente perdido, los japoneses se prepararon para defender su litoral marítimo costase lo que costase.
Esperando la embestida final aliada, el gobierno nipón comenzó a crear nuevas unidades militares de lo más variopinto. Unas de ellas fueron los Fukuryu (traducción al castellano Dragones agachados o agazapados), se trataba de un cuerpo de buzos suicidas que darían sus vidas por Japón intentando hundir las naves Norteamericanas desde el fondo del mar y utilizando sus propios cuerpos como minas humanas.

Equipación de los buzos suicidas

La equipación de los Fukuryu estaba compuesta por pesos de entre 6 y 9 kg de plomo los cuales hacían de lastre, un equipo de respiración autónomo compuesto por dos bombonas de aire comprimido y que hacían recircular el oxígeno.
El pro de este sistema era que el buzo no dejaba rastro de burbujas en el agua, lo cual ayudaba al soldado a acercarse a su objetivo sin llamar la atención del enemigo, por el contrario el oxígeno purificado por carbono cálcico podía matar de un modo horrible al hombre que lo portaba si este se sumergía más allá de los 10 metros de profundidad, ya que al sobrepasar ese límite el oxígeno acababa transformándose en ácido.
El arma común con la que iban pertrechadas estas unidades era una mina de ataque del Tipo 5 de unos 15 kg de peso, ligada a una pértiga que solía ser de bambú y que medía unos 5 metros de largo.

Mina tipo 5 arma principal de los Fukuryu

Los Fukuryu podían permanecer sumergidos caminando por el fondo marino durante un espacio de tiempo de 6 horas, esperando objetivos a los que atacar.
El problema de la hidratación y la alimentación durante ese período de tiempo fue solventado mediante el casco, el cual estaba provisto en su interior de alimento líquido y agua potable que podía ser ingerido por el soldado mediante un tubito.
La estrategia de combate de este particular cuerpo de la Marina Imperial Nipona consistía en atacar los vehículos acuáticos enemigos cuando se aproximasen a las costas del archipiélago japonés. Los buzos situados estratégicamente en el fondo del mar se acercarían a las embarcaciones y utilizarían la mina haciéndola estallar, lo que provocaría daños en las naves aliadas y la muerte del atacante.
Los Fukuryu para no morir en masa cuando uno de ellos detonase sus explosivos, tenían la orden de procurar estar lo suficientemente lejos los unos de los otros, considerándose una distancia idónea un mínimo de 50 metros.

Fotografía real del equipo de los soldados suicidas

La organización de este cuerpo de la muerte estaba dividida en secciones de 6 buzos, 5 secciones por pelotón y cada compañía formada por 5 pelotones.
La Marina Japonesa tenía la esperanza de que cada suicida pudiese acabar con una lancha de desembarco enemiga, algo que hubiese sido poco probable.
Los soldados que formaban parte de esta unidad nunca llegaron a entrar en batalla ya que Japón se rendía en septiembre de 1945. No obstante si la guerra hubiese proseguido, y los norteamericanos hubiesen continuado con la idea de llevar a cabo la Operación Downfall e invadir las islas japonesas por mar, los buzos nipones habrían entrado en acción, ya que en agosto de 1945 el país del Sol Naciente tenía preparadas unas 1000 unidades listas para el combate, con una previsión de aumento de 8000 unidades para septiembre de ese mismo año.

Estrategia de la Operación Downfall

La Armada Japonesa era ambiciosa, y esperaba llegar al número de 40000 Fukuryus que se encargarían de velar por la seguridad de las costas de su país.
Aunque no llegaron a combatir, y no podemos saber los daños que hubiesen causado en las tropas aliadas, tan solo pensar que un gobierno fue capaz de crear dichas unidades eriza el vello.

El gobierno japonés demostró una vez más que no le importaba la vida de sus ciudadanos ni de sus militares, y que su único fin era ganar la guerra o en todo caso hacer el mayor daño posible a sus enemigos. 

Comentarios

  1. Muy interesante, pero: equipación (no equitación), vello (no bello).

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    1. Ostras, gracias Fernando, se me había pasado, el autocorrector me ha hecho una mala jugada. Ahora lo corrijo

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