domingo, 5 de junio de 2016

La muerte blanca, el francotirador infalible

El ultimo hilo de vida, terminaba de abandonar el cuerpo de La Muerte Blanca, no había podido vencer a la arcaica muerte vestida de negro, que llevaba coleccionando almas desde hacía milenios.
El hombre que yacía en su lecho de muerte, no era otro que el mejor francotirador de toda la historia.
Su nombre había sido Simo Häyhä (17/12/1905 – 1/04/2002), nacido en el pequeño pueblo de Rautjärvi, Finlandia, cercano a la frontera con Rusia. Segundo hijo de ocho hermanos nacidos de Juhö Häyha y Katrina os Vilkko.

Rautjärvi, Finlandia

Eran una familia humilde, dedicada a la agricultura, caza y pesca, sin demasiados recursos económicos. No por eso obstante Simo, pudo tener una educación en la escuela primaria de Mettila, destacando en varios deportes como esquí, cacería, baseball y tiro deportivo, llegando incluso a ser campeón de distrito.
En 1925, prestó servicio militar, consiguiendo el grado de cabo de bicicletas y destacando por su gran puntería, era capaz de acertar en el blanco 16 veces por minuto a una distancia de 500 metros.
Después de su año de instrucción, volvió a su tierra natal y durante años se dedicó a trabajar la tierra y ser granjero, hasta que la larga sombra del Kremlin llegó hasta Helsinki, y decidió que tenían que adueñarse de la zona estratégica de Karelia en territorio finés, para intentar evitar incursiones alemanas por esa zona.

Francotirador acechando en la nieve

Las hostilidades comenzaron el 30 de noviembre de 1939, los soviéticos pensaban que la guerra contra el país escandinavo sería coser y cantar, y se apoyaron en su superioridad numérica, sus aviones y sus tanques. Lo que no esperaban, fue que los fineses aguantaran sus posiciones de una forma tan valiente, ya que Helsinki solo había podido movilizar a unos 180.000 hombres para la batalla.
Dicha guerra es conocida como “La Guerra de Invierno (30/11/1939 – 12/03/1940)” , y en ella es donde la figura de Simo Häyhä sobresalió sobre todos los demás.

Imagen de un soldado en "La Guerra de Invierno"

A finales de noviembre de 1939, se sumó al regimiento Jaeger 34 como francotirador, encargado de combatir en el río Kolla. Los escandinavos, utilizaban guerra de guerrillas, y el gran conocimiento de su territorio, para causar numerables bajas en las filas enemigas.
Häyhä tardó poco tiempo en darse a conocer, gracias al gran número de muertes que producía en el bando rival. Su leyenda, fue creciendo y corrió rápida como la pólvora, tanto en el ejército finés como en el ejército soviético. Comenzaba la leyenda de la muerte blanca.

El jóven Simo Häyhä vestido de camuflaje

De pequeña estatura unos 1,52 cm, enjuto y astuto, conocía la tierra como la palma de su mano, sus tácticas de combate eran realmente efectivas, compactaba la nieve antes de disparar, para que en el momento de enviar el proyectil, contra cualquiera de sus enemigos, la nieve en polvo no delatase su posición, (hay que tener en cuenta que los combates se desenvolvía en temperaturas entre -20 y -40 grados celsisus) vestía completamente de blanco, y masticaba hielo y nieve para que sus enemigos no pudieran encontrarlo por el vaho producido por el calor del aliento humano. Sus armas eran el rifle M28 Pystykorva la versión finlandesa del Mosin-Nagant soviético y el subfusil Suomi KP31. Otra de sus particulares formas de combatir, era que no utilizaba mira telescópica, ya que no confiaba en ellas a causa de que con el reflejo del sol, podían poner al enemigo sobre alerta de que algún mensajero de la muerte estaba al acecho.

 M28 Pystykorva finlandés

Su gran numero de muertes, consiguió que la moral del ejército bolchevique se fuera minando poco a poco, y que sus soldados tuvieran miedo de asomar la cabeza en muchas ocasiones.
Las esferas militares soviéticas, no podían permitirse el lujo de mostrar debilidad y decidieron dar caza al cazador, enviando grupos especiales de artillería y francotiradores, aunque acabarían fracasando y en muchos casos muriendo a manos de Häyä.
La Guerra de Invierno, acabó para Simo, en una batalla cualquiera el 6 de marzo de 1940, según se dice de casualidad. Una bala explosiva perdida, le atravesó la cara destrozándole la mandíbula y gran parte de la cara. Sus compañeros al verlo, quedaron horrorizados y viendo que aún vivía, lo transportaron rápidamente al hospital de campaña más cercano. Simo quedó en coma y se debatió entre la vida y la muerte durante ocho días, en los cuales se le practicaron diez cirugías faciales.
Sus compañeros, pensaban que no sobreviviría, pero para sorpresa de todos, volvió a abrir los ojos el día que se firmó la paz entre Rusia y Finlandia unos días después.

Häyhä y sus heridas faciales después de la guerra

A Häyä se le contabilizaron más de 500 muertos finados por su rifle, y unos 200 con su subfusil, pasando a la historia como el francotirador con más muertes en su haber.
Después de la guerra, fue condecorado con la Cruz de Kollaa y la Cruz de Plata, y fue ascendido de cabo a teniente segundo por Carl Gustaf Emil Mannerheim, siendo el único caso de un ascenso tan fulgurante en la historia militar de Finlandia.
Su vida, después de la guerra fue estoica, como había sido toda su existencia, mantuvo su soltería, se traslado a vivir al sudeste de su país, cerca de la frontera rusa, y se dedicó a la caza de alces entre otros animales y a la cría de perros.  

Huskies, perros del norte

Tardó varios años en recuperarse de su grave herida, pero al fin pudo vivir una vida normal.
En una entrevista, hecha en 1998, le preguntaron ¿Cómo era posible que hubiése llegado a ser tan buen tirador?, a lo que el respondío.
-          Practicando mucho
Simo Häyä, falleció en 2002, a la nada desdeñable edad de 97 años, en un asilo para veteranos del país escandinavo. 

La muerte blanca, pocos años antes de su muerte

Al final la gran parca, fue a buscar al hombre que entre los años 1939 y 1940, le dio tanto trabajo yendo a buscar a cientos de hombres muertos en las tierras heladas de Finlandia.   

5 comentarios:

  1. Uf! Menudo relato éste, pone los pelos de punta... Entiendo perfectamente que en la crueldad de la guerra, y más contra la apisonadora soviética, las táctica de guerrilla y de francotiradores fuesen las más oportunas. Pero las estadísticas son escalofriantes: alrededor de 700 muertos en total debidos a una sola persona. Lo cual nos da una visión escalofriante de la locura que es la guerra: en tiempos de paz, no tendríamos nombre para calificar a alguien responsable de 700 muertes.

    Muchísimas gracias por tus entradas, siempre son muy interesantes.

    Saludos.

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    1. Estoy completamente de acuerdo contigo. Lo que si es increíble, el índice de efectividad de este soldado.
      Muchas gracias

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  2. Si los francotiradores son todas unas leyendas , lástima que muchas veces son eliminados por quien les paga con excepciones en las guerras...

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  3. Si los francotiradores son todas unas leyendas , lástima que muchas veces son eliminados por quien les paga con excepciones en las guerras...

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  4. Tremenda historia. Realmente impresiona. Bravo Alan, explicado de manera brillante y muy amena.

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